sábado, 12 de marzo de 2011

Juegos que me influyeron como desarrollador IV: Monkey Island.

Desde muy pequeño me han gustado los piratas. Solía leer libros por ejemplo de “El Pirata Garrapata” o fliparme con un cuadro de barcos que había por casa (Y que acabé agujereando con una espada pirata de juguete). Así, al cabo de un tiempo, cuando ya probaba videojuegos de PC, a través de una colección de cuyo nombre no me acuerdo, llegó a mis manos en dos disquetes de 1,44 Mb. la aventura gráfica Monkey Island.

El prota Guybrush Threepwood, decía querer convertirse en un pirata y, aunque al principio me costó entender el concepto de aventura gráfica y tardé en coger el producto con ganas, con el tiempo se convirtió para mí en uno de los mejores juegos que he tenido el placer de disfrutar jamás.

El personaje principal tenía carisma, el juego era divertidísimo y hacía reír, te mantenía enganchado, la historia era genial, y los gráficos tenían un encanto que me dejó marcado.


Después de esta primera parte vino Monkey Island 2, que conservaba todo lo bueno que tenía el primer juego. Bueno, quizá el arte del segundo título fuera aun mejor, con animaciones geniales y simpáticas, recuperando además los grandes personajes de Monkey 1 como LeChuck, El Gran Stan, Wally el cartografo, etc. (Eso sí, el final nos decepcionó a muchos).


Y la saga continuó evolucionando con Curse of Monkey Island (Que fue la tercera parte) donde con la marcha de Ron Gilbert, el que fuera uno de los principales creadores de los dos primeros juegos, se perdió mucho del atractivo que tenía la historia. El arte de este tercer título es sublime, así como su música, y un sonido que nos permitió por fin dejar de leer textos y conocer de viva voz a los personajes. Pero por otro lado el título parecía hecho por alguien que “copiaba” lo bueno de las dos primeras entregas y no llegaba a ese… ese… algo que tenía el “original”.


Llegó después el 3D con Monkey Island 4 y aunque no dejaba de ser un gran juego, se perdió por completo el encanto de las aventuras gráficas en 2D que a muchos nos tiene enamorados.


El tiempo pasó y hubo multitud de proyectos de grupos de desarrollo o personas anónimas que pretendían continuar la historia de Guybrush. Algunas muy interesantes y… otras menos, pero siempre tratando de presionar a la compañía LucasArts para que no se detuvieran las aventuras del querido pirata Guybrush. (La empresa sin embargo decía que las aventuras gráficas dejaron de dar beneficios hace tiempo).


Lo último vino de la mano de Telltale Games, que consiguió expandir la saga con un juego sacado a la venta por capítulos bajo el título Tales of Monkey Island (Tengo el primer capítulo descargado de Wiiware, pero no acabó de engancharme)


Además se hicieron remakes de los dos primeros juegos, con un lavado de cara en lo visual y manteniendo la historia (Bueno, y con mejor sonido y más colorido), sin embargo para mí, el pixelart de los primeros juegos tenía un atractivo insuperable. Era increíble ver como Guybrush, cuyos ojos eran dos simples pixels, cambiaba su expresión facial y nos hacía reír de esa forma tan especial.


En cuanto a la influencia que tuvo la saga en mi mismo… Quizás fue la que inspiró Piratebots, que fue mi intento de hacer una aventura gráfica con una historia que combinaba algunos de los temas que más me gustan, robots, piratas, y viajes en el tiempo.


El estilo gráfico que busqué se asemejaba a Curse of Monkey Island y, de hecho hice pruebas de mis personajes sobre capturas de pantalla de este juego para ver como iban quedando, además de que hasta que pensara en la interfaz de usuario adecuada usaba una bastante parecida a la de este Monkey 3 para probar mi prototipo.


Piratebots quedó pendiente, con un guión casi acabado y registrado, con una enorme documentación y alguna prueba jugable. Pero me di cuenta que requería un trabajo enorme y siempre estaba pensando en rehacer cosas para que quedaran perfectas, además de que no tenía ni idea del trabajo con el motor Wintermute Engine y me iba encontrando problemas con los que perdía muchísimo tiempo hasta resolver. Así que… guardo con cariño todo el trabajo hecho y algún día me gustaría terminarlo, aunque necesite varios años de duro trabajo o buscar un equipo en el que pueda confiar.


Por cierto, ¡me falta comentar que el tema musical de LeChuck de Monkey Island me parece una obra maestra! Me encanta el ritmillo que tiene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario