jueves, 27 de marzo de 2014

La polémica del Crowdfunding

Para los que no estén familiarizados con el término, el Crowdfunding consiste en presentar un proyecto ante una comunidad para pedir financiación en forma de micropagos. Se ofrecerán una serie de recompensas a los usuarios en función de cuánto dinero aporten por anticipado a la nueva idea y se les tendrá informado en todo momento del desarrollo. Mediante este sistema se ha conseguido dinero para creaciones muy variopintas que van desde elementos tecnológicos, discos de música, teatros, libros, películas y, por supuesto, videojuegos.

Por mi parte nunca he estado muy a favor de esta “nueva moda”, aunque tengo que decir que ya participé en un proyecto que pretendía financiarse así (aunque yo era solo un pobre guionista mandado, no el artífice de la idea ni quien la presentó), pero es difícil posicionarse ya que tiene cosas buenas y malas, además de que dependiendo de qué tipo de persona o entidad recurre a él, hace variar la opinión sobre si es ético o no.

Personalmente siempre lo he comparado con comprarse un piso sobre plano. Aquello que se hizo mucho en España en tiempos de bonanza económica de ir a la constructora, ver los planos de una urbanización y que se habían puesto unos cuantos ladrillos en un trozo de tierra y lanzarse en seguida soltar la pasta por nuestra futura casita, pudiendo decir que nos pongan los enchufes en un lado que nos apetezca o nos hagan tal o cual cosa. Hacer esto tiene el riesgo de que te puedas quedar con una casa a medias o que no era lo que esperabas después de haberla pagado, lo cual pasa también pasa con el Crowdfunding. Y es que normalmente los medios solo nos revelan lo que ocurre con los casos de éxito, pero no se suele hablar de otros como los que no alcanzan toda la financiación que necesitaban y se quedan con el dinero (normalmente tratando de acabar el proyecto, eso sí). Además todos nos hemos preguntado alguna vez ¿Qué pasa si los usuarios apoyan y se consigue el objetivo económico planteado pero el responsable no es capaz de terminar el proyecto por otros motivos? Ante esta última pregunta no tengo respuesta (porque no lo sé seguro), pero supongo que los mecenas del proyecto se quedan sin lo que aportaron sin ver nada a cambio.

Pero vamos ahora a otros de los aspectos más polémicos del Crowdfunding. ¿Quién debería poder recurrir a este sistema? Parece bastante aceptado que un pequeño desarrollador Indie que no tiene ni para pagar la factura del gas, pida algo de dinero a la comunidad para desarrollar su videojuego soñado, el cual además será el videojuego soñado por muchos jugadores. Sin embargo, cuando son empresas consagradas de videojuegos o gente del mundillo (que ya ganó bastante en su día con la industria), los que recurren a este tipo de financiación, a todos nos chirria un poco. ¿No pueden arriesgar su propio dinero? ¿No es esto vendernos el producto antes de hacerlo? ¿Y no tienen acaso ventaja para conseguir el éxito en las plataformas de mecenazgo respecto a quienes no tienen tanto renombre? Además en muchos casos, mediante este sistema se obtienen muchos más beneficios que vendiendo el producto como se haría de la forma habitual. Por un lado se consiguen ingresos durante la financiación y después, se pone el producto a la venta, generando aun más dinero, creándose además en el proceso, usuarios de primera (que han contribuido a la finalización de la idea), que tienen premios, extras y su compra con antelación, y usuarios de segunda que deben esperar a que todo el proceso acabe para que puedan comprar su juego, película o lo que sea, por las vías de siempre y sin extras (y eso si es que surge alguna vía de distribución a la que puedan tener acceso).

Y ahora es cuando llegamos a lo que está de actualidad estos últimos días. ¿Qué derecho tienen los mecenas de una iniciativa cuando surge la oportunidad de que alguien se forre y se sienten abandonados? Si uno lo piensa en otras situaciones, quizás lo normal sea que si por ejemplo, ese dinero nos lo prestara un banco y nos hacemos inmensamente ricos con nuestra idea, el banco vea solo lo que se le ha prometido como devolución (el préstamo con los intereses), y el resto de beneficios generados se los quede quien técnicamente los ha conseguido. Pasa lo mismo con los usuarios. Se les entregará lo que se les prometió a cambio de su contribución. Sin embargo, en este caso, se debe plantear la idea de que quien aporta su dinero a un proyecto lo hace bajo unas condiciones y creyendo en algo y espera que no se le perjudique. Me explico con un ejemplo: Si alguien está haciendo un documental para descubrir todas las malas acciones de un grupo bancario determinado y mostrárselas al mundo y yo, creo en ello, lo apoyo y confío que gracias a eso muchas personas abrirán los ojos, pero entonces llegan los señores de ese banco, pagan una gran cantidad de dinero, y el documental de pronto los presenta como unos héroes. ¿Qué cara se me queda? Es un riesgo muy grande el que aquellos responsables del proyecto se acaben vendiendo o entregando a intereses que no son los que quienes los apoyan deseaban.

Salvando las diferencias con mí ejemplo (que sería muy escandaloso), han pasado cosas similares como la venta de Oculus Rift a Facebook por 2000 millones de dólares que han dado lugar a la siguiente noticia: http://www.vandal.net/noticia/1350649217/muchos-de-los-usuarios-que-financiaron-oculus-rift-piden-que-se-les-devuelva-el-dinero/ o (y este es un caso que me toca más de cerca), la cancelación temporal de la venta del documental Insert Coin Por un acuerdo de exclusividad con el MuVIM (Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad) que ha dejado a muchas personas que esperaban comprarlo con un mal sabor de boca. En este último caso parece que el documental llegará normalmente a los que contribuyeron a financiarlo, pero el resto está jodido y tendrá que esperar para poder adquirirlo, por lo que muchos ya han anunciado que recurrirán a la piratería para conseguirlo.

Así pues, seguiré teniendo mis dudas respecto a esto tan moderno del Crowdfunding en muchos casos. Creo sin embargo, que es un instrumento muy potente para financiar proyectos sociales interesantes a fondo perdido, pero entramos entonces en si no surgirán los pícaros que pedirán el dinero para hacer que la sociedad mejore y se lo gastarán mediante alguna artimaña en otras cosas.

Respecto a la financiación de otras cosas como los propios videojuegos, quizás estábamos mejor antes, quizás no. Siempre he sido partidario de empezar sin nada e ir creciendo, ya que es un medio que posibilita precisamente esto, que de la nada, saquemos un proyecto medianamente interesante que nos genere beneficios para pagar el siguiente un poco mejor, hasta llegar al que deseamos y será nuestro juego importante. Pero se está poniendo difícil con toda la competencia. El mundo parece haberse vuelto loco y todo es competir y poner zancadillas sin importar los medios para lograr nuestros fines, por lo que hay días que uno se plantea si aun queda espacio para los soñadores (y de paso si podría “corromperme” ante una oferta demasiado generosa… aunque espero que no :P).

En definitiva, que… esto… ¡Qué demonios! Creo que sigue sin gustarme esto del Crowdfunding 

2 comentarios:

  1. Interesantes reflexiones. A mí la idea me gusta, pero desde luego habría que eliminar todos los inconvenientes ciertos o posibles que citas. Hay plataformas de Crowdfunding que lo logran, sobre otras tengo mis dudas.

    Lo que más desconfianza me produce es la idea que tienen algunas de hacer cosas "gratis", licencias libres... y que las muchas personas que aportan el capital inicial sólo reciban el producto: un vídeojuego, una película, una entrada VIP, una camiseta... Ese "buenísmo", ese "qué majos somos todos", no me lo creo. Todos, debemos percibir algo a cambio de nuestro trabajo; y quien aporta un dinero para que otras personas lleven a cabo una idea, debe recibir un beneficio proporcional a su inversión cuando se produzcan beneficios. Si se producen. Pero también se supone que quien lleve a cabo el proyecto jugará limpio, dará explicaciones, tendrá informados a sus inversores, y estos, a su vez asumen el riesgo de que el proyecto fracase y pierdan su dinero, claro.

    Todo esto, y hasta donde sea posible, se puede dejar atado y bien atado; pero nadie puede garantizar el éxito de una empresa, siempre habrá un factor de incertidumbre y riesgo que todos los participantes deben asumir.

    ¡Enhorabuena por haber llegado a la final en los Premios 20 Blogs!
    ¡Suerte y saludos!

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    1. Gracias! La verdad es que es un tema complicado que nos puede hacer reflexionar mucho, pero que al final, como todo, si la gente simplemente es honrrada en general, no generará tanta desconfianza.

      Lo de los Premios 20 Blogs ni lo sabia... xD Gracias

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